El terrible caso de tortura y asesinato de Sylvia Likens

Sylvia Likens, residente de Indianápolis, Indiana, Estados Unidos, fue una joven de 16 años y tercera hija del matrimonio entre Lester y Bertha Likens, quienes enfrentaban serios problemas familiares y económicos.

Debido a esto Sylvia en compañía de su hermana menor, Jennifer de 15, fueron dejadas al cuidado de la familia Baniszewski en junio de 1965, donde sin saberlo les esperarían días de tortura y sufrimiento.

Según las palabras de los médicos forenses y las autoridades del Estado de Indiana: ‘El caso de Sylvia Likens es el peor en tortura y abuso físico que hayan investigado’


Sylvia y Jennifer Likens

Los Lykens habían llegado a un acuerdo con Gertrude Baniszewski, una mujer de 35 años con 7 hijos, que habían conocido en la iglesia. Ella cuidaría de Sylvia y Jennifer en su hogar mientras ellos trabajaban fuera y recibiría a la semana una paga de 20 dólares por parte de los padres de las menores.


Gertrude Baniszewski


Residencia de los Baniszewski

Al principio todo parecía ir bien, incluso las niñas se llevaban bien con los hijos de Gertrude, sin embargo, las cosas cambiaron cuando una semana el cheque por la paga acordada no llegó a tiempo. Esto molesto mucho a la mujer y como castigo, golpeo a las hermanas Lykens con una pala en sus traseros. Jenny sufría de poliomielitis, por lo que la mayor convenció a la mujer de que los castigos fueran sólo para ella. Ambas chicas nunca contaron a nadie de aquella agresión.

Lamentablemente entre más pasaba el tiempo las cosas empeoraron, pues Baniszewski comenzó a desarrollar un tipo de odio por Sylvia, sentía celos de la belleza y gracia de la joven con las que había sido dotada.

Cierto día descubrió que Lykens había comenzado a trabajar en una tienda vendiendo botellas de refrescos vacías con la intención de ganar algo de dinero extra. Esto le enfureció mucho y ordeno a la muchacha, como castigo, que se desnudara enfrente de ella y sus hijos mientras se introducía una botella de Coca-Cola por su parte intima. El cristal del envase no resistió y se rompió dentro de ella, desgarrando parte de la sensible piel de Sylvia. Ante esto los menores no sintieron ningún tipo de compasión y echaron a reír frente a la desgracia ajena.



Con el tiempo además de que las torturas iban en aumento y crueldad, Gertrude comenzó a motivar a sus hijos para que también maltrataran e infringieran daño a la chica sin piedad. En una ocasión recibió un fuerte golpe por parte del novio de una de sus hijas, que la dejó en la inconsciencia. Ante esto, la mujer y los infantes la abandonaron en el sótano, el cual se convirtió en su nuevo hogar.


El sótano donde estuvo Sylvia

Según el testimonio de los niños Baniszewski, la menor pasó varios días sobreviviendo a base de agua y galletas, pues así lo había ordenado su madre. No conformes con esto, comenzaron peores castigos que incluían violaciones, quemaduras con cigarrillos, brutales golpes a su cuerpo y baños de agua hirviendo que le provocaban terribles quemaduras en la piel.

Era un terrible espectáculo que no tardó en ser sólo deleite de l familia, pues diversos chicos del vecindario se habían unido a las inhumanas torturas, después de que Gertrude corriera el rumor de que Sylvia era una prostituta que estaba corrompiendo a sus hijos.

En una ocasión, la abominable mujer grabó en el cuerpo de la chica a través de cicatrices con ayuda de una aguja la frase ’Soy una prostituía y estoy orgullosa de serlo’.



Jennifer nunca dijo nada, no denuncio a las autoridades y tampoco hizo nada por evitarlo, por miedo a que las cosas empeoraran.

El día 26 de octubre de 1965, Sylvia llegó a su límite y no despertó después de ser descubierta por sus verdugos. Imaginando que sólo estaba inconsciente y al percibir el olor a suciedad por tantos días faltos de aseo en el cuerpo de la muchacha, decidieron mojarla con una manguera del jardín, sin embargo, para su sorpresa la chica no reaccionó.

Llamaron a emergencias con la intención de salvarla, pues comenzaba a asustarles la idea de que estuviera muerta. Cuando los paramédicos llegaron, ya nada se pudo hacer, Sylvia había muerto causa de la desnutrición y hemorragia cerebral, según las palabras de los médicos forenses quienes declararon que Era uno de los peores casos de tortura que jamás habían visto en el Estado de Indiana.



Después de ser detenidos los responsables, la señora Baniszewski intentó negar toda acusación hacia ella, atribuyendo toda la culpa a los niños justificándose con que ella no tenía conocimiento del hecho. Pero, los menores negaron esto y contaron toda la situación con lujo de detalle a las autoridades, aludiendo que Gertrude era quien los motivaba para cometer los actos siniestros hacia la joven.


Paula, John, Stephanie Baniszewski, Coy Hubbard y Richard Hobbs, responsables y cómplices de las torturas realizadas a Sylvia.

Cuando el juez preguntó por qué razón habían cometido algo tan monstruoso, todos dijeron No lo sé.




Gertrude Baniszewski fue sentenciada a cadena perpetua por asesinato en primer grado, mientras que la mayoría de los chicos recibieron una condena de 21 años en prisión.



El caso de Sylvia Likens, conmocionó a medios y habitantes estadounidenses. Hoy en día en su memoria se han hecho películas y libros basados en su trágica historia, además de realizarse un monumento con su fotografía en el Departamento de Policía de Indianápolis.



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