La historia del juicio que se repitió porque el jurado usó una ouija - ¡Ay ojón!
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La historia del juicio que se repitió porque el jurado usó una ouija

POR: Luna Vienna viernes 15 de diciembre del 2017



QUERÍAN CONTACTAR A LA VÍCTIMA
En 1994, en East Sussex, Inglaterra, Harry y Nicola Fuller, que se acababan de casar y vivían en una casa de campo, fueron asesinados a sangre fría. El sospechoso era Stephen Young, de 35 años, un corredor de seguros con muchas deudas.

El señor Fuller había sacado días antes del banco 13 mil libras, pero cuando el cuerpo de él y su esposa fueron hallados sin vida, este dinero nunca se encontró en la casa.

Young fue detenido como sospechoso cerca de donde ocurrieron los hechos; admitió haber estado en la escena del crimen, pero aseguraba que sólo había hallado a la pareja muerta y huido del lugar, temiendo por su vida.

El caso legal tenía un sustento firme, ya que el arma homicida se encontró en posesión de Young. Éste fue condenado a cadena perpetua por asesinato, sin embargo, meses después su juicio tuvo que ser revisado y repetido, ya que se descubrió que cuatro de los miembros del jurado habían intentado ‘contactar’ a una de las víctimas usando una ouija, antes de dar el veredicto.

La información, de haber salido a la luz durante el primer juicio, habría obligado al juez a desestimar al jurado, llamar a otro y continuar, sin embargo, la forma como sucedieron los hechos requería tener que eliminar el primer juicio por completo y llevar a cabo un segundo, construido desde cero, como si fuera la primera vez que se juzgaba a Young.

Tras la queja que el abogado del acusado presentó al escuchar la historia de la ouija, se trató de argumentar que lo sucedido era un asunto interno entre los miembros del jurado y que no intervenía con el juicio ni su dictamen, pero finalmente la decisión fue repetir el juicio.

Fue hasta 22 meses después del asesinato de los Fuller que Young recibió dos cadenas perpetuas por sus crímenes.
Harry Fuller, que era un vendedor de coches de 45 años, murió por el disparo de una bala en la espalda. Nicola, de 27 años, recibió cuatro disparos, el último en la cabeza, mientras intentaba llamar a la policía.
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