Cinco antiguas tradiciones de San Valentín que extrañamos

Hay mucho más que mercadotecnia en el día que celebra el amor; es sacar al romántico que tenemos dentro y recordar que hay cientos de cosas buenas en la vida por las que vale la pena pelear.

Celebrar el día de San Valentín es celebrar el amor, pero tanto el concepto como el sentimiento, como a aquella persona que nos llena de dicha.

No todo es bobadas, que bien podemos culpar por habernos hecho odiar la fecha tras hacerla trillada; en contraste, algunas cosas son detalles realmente representativos de valores como, además del amor, la cordialidad, la solidaridad, la camaradería, el respeto o el agradecimiento.

Llámenos de la vieja escuela pero, hay tradiciones que no deberían olvidarse, por muy antiguas y pasadas de moda que parezcan.

1.-Las cartas a mano





En corto, ya casi nadie escribe cartas a mano, pero por si no fuera poco, ya casi nadie hace cartas a mano. Aplicaban para toda fecha, desde felicitaciones de cumpleaños hasta el simple agradecimiento por haber asistido a algún evento, dígase una boda o una reunión familiar. Había algo bonito en las cartas hechas a mano, no era sólo la creatividad o el alocado resultado, por la falta de habilidad con las manualidades. Eran algo así como decir: hice esto para ti. Ojo, ‘hice’, no ‘compré’.

2.-Enviar flores secas




Suena como algo de antaño porque, en efecto, lo es. Hace mucho tiempo no sólo se enviaban flores, algo que la gente aún hace cuanto se presenta una fecha importante o significativa, sino que se enviaban flores ya secas, aplastadas o resecadas por haber pasado tiempo dentro de, por ejemplo, un libro. Era un gesto único y no era mal visto. Parece que ahora serían ideales como adorno y hasta separadores de hojas. Es decir, si las podemos encontrar como decorado en estilos clásicos, vintage o elegantes, es por algo.

3.-Los bailes temáticos




Cuando decimos bailes nos referimos a bailes, no fiestas en el antro. Seguro que podríamos quejarnos que es algo tan de antaño que es anticuado, pero había algo mágico en aquellas celebraciones, o reuniones. Los bailes unían a las parejas y, en más ocasiones, las creaban. A lo mejor estaría creativo hacer una celebración de San Valentín temática, organizando un baile de este tipo, para solteros en busca del amor, o para parejas compitiendo por ser los mejores en la pista de baile. ¿Romántico, cursimente romántico o la mejor idea del mundo?

4.-Escribir poesía





No hace falta ser poeta de profesión para aventarse a escribir algunas líneas poéticas. No, no tiene que ser cursi, al contrario, tiene que ser un gesto que demuestre ese sentimiento que se quiere expresar. Si el chiste de la poesía es poder decir lo que no se sabe cómo decirlo. Y si nos guiamos por eso, la misión se tomaría por cumplida si por lo menos se regalara más poesía, ya no decir aventurarnos a escribirla. Es que, en serio, ¿cuándo se hizo tan mala fama eso de regalar poemas?

5.-Celebrar en pareja





¿Apoco no la fecha se celebra ahora como pretexto para irse de fiesta y compra de regalos que ni se necesitan? Mal, muy mal. Está bien irse a festejar pero si eso puede hacerse cada viernes, a lo mejor sería más atinado pasar el día de San Valentín de verdad con los seres queridos. Que sea especial y único y no una celebración en masa, haciendo lo mismo que hacen todos los demás. Todos quieren que la vida sea más romántica pero cuando les llega la oportunidad perfecta, por mucho que sea una fecha comercial, desaprovechamos.

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