Serena Williams: La reina del tenis y de las controversias

No pudes ser la mejor sin tener unos cuantos escándalos
Serena Williams, la tenista de 36 años que es considerada como una de las mujeres atletas más grandes de la historia, volvió a dar de que hablar luego de su rabieta durante la final de mujeres en el US Open de 2018; partido en el que acusó al juez de un comportamiento sexista y abuso de autoridad, añadiendo otra controversia a su lista cada vez mayor.



El sábado 8 de septiembre, Serena Williams estaba disputando la final en contra de la jugadora japonesa Naomi Osaka, de 20 años, cuando el juez Carlos Ramos, el cual es conocido por su rigidez, penalizó a Williams luego de que su entrenador haya tratado de darle direcciones durante el partido, pero la jugadora estadounidense no se percató del hecho y reclamó al juez, acusándolo de ser un mentiroso.



Tras la penalización y el hecho de que iba perdiendo, Serena rompió su raqueta al golpearla en contra del piso, por lo que fue penalizada una vez más al otorgarle un punto a su rival.La tercer penalización llegó cuando Williams llamó a Ramos un 'mentiroso' or quitarle un punto, acción que el juez determinó como abuso verbal, por lo que decidió otorgarle un juego entero a su ruval, dejando a la veintitrés veces campeona de Grand Slam a un punto de perder el campeonato.



Cuando Osaka ganó el título, la audiencia abucheó a la joven, provocando una expresión de angustia y tristeza en vez de una de euforia y felicidad, pero Williams consoló a la joven jugadora e incluso mantuvo que ella ganó porque jugó mejor que ella, mostrando madurez y profesionalismo al no demeritar el talento y superioridad de su rival, pero el daño ya estaba hecho.





Luego de la final, Serena mantuvo que fue víctima de un trato injusto por ser mujer, argumentando que muchos hombres han hecho cosas peores y no sufren tantas repercusiones, palabras que fueron compartidas por algunos jugadores masculinos.








El racismo se manifestó en redes sociales, con muchos acusando a Williams de ser una charlatana y una enojona, tratando de educarse ante el tema delicado del machismo para cubrir sus rabietas infantiles. El arranque de ira que Serena tuvo en el mismo torneo en 2009, en donde amenazó a una juez de línea con' empujar una pelota hasta su garganta', fue usado en su contra, además de varios insultos racistas.




La multa de 17 mil dólares que le fue impuesta causó aun más controversia, sin embargo Serena ya esta acostumbrada, desde ser acusada de arreglar partidos junto con su hermana, la legendaria Venus Williams hasta ser censurada y criticada por extrvagantes autendos en la cancha, ella lo ha sufrido todo, pero como toda buena campeona, no ha dejado ser la mejor.



Durante sus fuertes palabras hacia el juez, Serena dijo 'Tengo una hija, tengo que luchar por lo que lo mejor para ella', mostrando que sus acciones van más allá de un simple berrinche, es una lección para su hija y todas las demás mujeres, hay que luchar en contra las injusticias, después de todo, ella ha demostrado en infinidad de ocasiones incluyendo ese mismo partido, que ella sabe perder, puede llegar a sonreír mientras sostiene el premio al segundo lugar, puede abrazar y felicitar a la persona que le frustró la oportunidad de pasar a la historia como la mujer con más títulos de Grand Slam de todos los tiempos, por lo que la escena que protagonizó no se trataba de vanidad, sino de justicia.



Este tipo de escándalos y de acción en contra del sexismo, sólo añade más a la grandeza de Williams, porque ella nunca negó que Osaka no merecía el título, ella desafió al abuso de autoridad y defendió algo que afecta a todas las mujeres, tal vez no de la mejor manera, pero la intención es lo que cuenta. Serena es una campeona, su ambición la mantiene jugando a una edad en la que la mayoría de los atletas, hombres y mujeres, ya están retirados,y su lucha por un trato digno habla más sobe grandeza que cualquier trofeo.

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