A 30 años de la desaparición de Tara Calico

Un misterio sin resolver
El 20 de septiembre de 1988, la joven de 19 años Tara Leigh Calico, desapareció cerca de su casa en Belen, Nuevo México, EU.

Hoy 30 años después el caso continúa como un misterio sin resolver que ha recibido cobertura de diversos medios internacionales, como The Sun, gracias a los elementos y enigmas que lo rodean, lo que lo ha convertido en uno de los más sonados entre el público estadounidense.

Aquel día, Tara salió de su hogar alrededor de las 9:30 de la mañana en su bicicleta para dirigirse a su trabajo. Le pidió a su madre, Patty Doel, que la buscara cerca del medio día, pues había quedado de jugar tenis con su novio a las 12:30 y no quería llegar tarde.

Tal como la chica indicó, Doel fue a buscarla por el camino acostumbrado en su motocicleta, sin embargo, no la encontró nunca más.



Tras dar aviso a las autoridades de la desaparición de su hija, la policía inició una investigación en la que únicamente localizaron restos del Walkman que Tara llevaba con ella, así como una cinta de casete.

Al cuestionar a vecinos y lugareños, dijeron haber visto a Calico montada en su bici pero sin nada que pareciera sospechoso, aunque otras personas afirmaron que vieron una camioneta Ford color claro seguirla de cerca. Lamentablemente ninguno de estos testimonios fue de utilidad y el caso continuó bajo investigación.



9 meses después, el 15 de junio de 1989, una mujer reportó haber encontrado una fotografía instantánea Polaroid en el estacionamiento de una tienda de conveniencia. Dicha imagen mostraba a una joven con rasgos similares a los de Tara junto a un niño pequeño, ambos amordazados, aparentemente atados y recostados sobre una superficie mullida.

Este descubrimiento despertó nuevamente el interés entre el público, pues los elementos que componen a la instantánea son bastante inquietantes.



Para empezar no se tiene en claro si las personas que aparecen en ella están realmente atados de manos, pues según argumentaron los investigadores, la posición de los hombros de ambos no parece estar forzada como si sus brazos estuvieran unidos por algo, además de las mordazas que parecen haber sido colocadas recientemente, debido a que en las caras de los chicos no parece haber signos de enrrojecimiento.

Por otra parte, no se sabe a ciencia cierta si la muchacha que aparece en la foto es Tara, sin embargo, ciertos detalles apuntan a una respuesta afirmativa.

Su madre, Doel, dijo reconocer una marca en la pierna de la chica igual a la que su hija tenía, además del parecido físico que es prácticamente igual al de Leigh. Otro elemento que llamó fuertemente la atención, es la presencia del libro que se encuentra al lado de la mujer amordazada, una novela que lleva el nombre de My Sweet Audrina, de V. C. Andrew. Dicha historia era una de las favoritas de la joven desaparecida y se cree que quizá las llevaba entre sus pertenencias el día de los hechos.

Según informa el portal Fox News, las autoridades concluyeron que el rollo con el que fue tomada la fotografía fue comprado tiempo después de la desaparición de Tara, detalle que devolvió las esperanzas a la familia de la muchacha respecto a que ésta seguía con vida.

En cuanto al infante que aparece al lado de la presunta Tara, se pensó que se trataba de Michael Henley, un chico residente también de Nuevo México que desapareció en abril del 88 mientras estaba de cacería con su padre. Sin embargo, dos años después los restos del pequeño fueron encontrados en estado de descomposición en la montaña Zuni, ubicada a unas cuentas millas del sitio de donde había sido visto por última vez. Añade The Sun.



Regresando al caso de Calico, la investigación continuó y el caso se volvió bastante famoso tanto que llegó a diversos medios de comunicación del país, así como a programas de televisión como Misterios sin resolver y Los más buscados de América.



Fue hasta 2009 que medios nacionales dieron a conocer un nuevo descubrimiento por parte de la policía, la cual recibió una carta de manera anónima que contenía la fotografía de un niño igual al de la Polaroid, pero en ésta se revelaba que la cinta negra que fungía como mordaza había sido dibujada con la ayuda de un aparente marcador negro.

Tiempo después ese mismo año, el periódico The Star, recibió otra carta con una imagen similar. Ambas fueron enviadas desde Alburequeque, Nuevo México, pero en ellas no se revelaba la identidad del pequeño.



En ese mismo tiempo una llamada anónima hacia las autoridades reportó saber sobre Tara, pues aseguraba que había conocido a un fugitivo del Estado de California, con el que había trabajado en un club nocturno, pero que tiempo después Calico había sido asesinada. Esto confirmaría el testimonio de algunas personas que aseguraban haber visto a la joven entre el año 1988 hasta 1994 trabajar como prostituta sobre las carreteras del sur de los Estados Unidos.

Según se presume en internet, en los últimos años nueva evidencia respecto a Calico ha aparecido, esta cuenta con fotografías que revelan a la posible Tara amordazada y acostada sobre una tela con rayas, similar al de la Polaroid. Esta imagen fue descubierta en Montecino, California, cerca de una obra en construcción, sin embargo el FBI no ha podido aclarar nada con respecto a estas imágenes y tampoco identificar la identidad de las personas que aparecen en ellas, incluida la de 1989.

Patty Doel falleció en mayo del 2006, misma fecha en la que Tara fue declarada muerta. Doel dedicó todo lo que quedó de su vida a intentar encontrar a su hija.

El caso continúa abierto, pues aún se tiene la esperanza de que alguna pista pueda ayudar a resolver el misterio de Calico, incluso una excompañera de escuela de la chica realizó un documental para tratar de esclarecer el misterio.


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