Batman Veneno, la historia más oscura del Caballero de la Noche

Hablar de Batman es siempre hablar de un héroe inquebrantable, que casi siempre está por encima de todos los demás, con un plan bajo la manga contra cualquier villano o incluso otros héroes. Además de sus increíbles talentos como el mejor detective del mundo. Pero incluso para un héroe que tiene a su disposición grandes recursos contra el crimen, ser el mejor detective del mundo no siempre es suficiente y eso es algo que se aprendió a la mala en la saga Venom.

Una saga “casual” narrada en los cómics de “Leyendas del Caballero Oscuro” de 1991, un título enfocado más a contar historias ocurridas durante los primeros años de Batman como vigilante de Ciudad Gótica y estaban diseñadas como una novela gráfica. Aunque la calidad de las historias variaba, pues seguían un formato especifico de 5 números por autores y rara vez llegaban a trascender entre los lectores, aun cuando sus resultados eran muy buenos.



En otras palabras, VENENO, es una obra que trascendió mucho más a su destino original de ser solo “una saga de relleno”.

“CREÍ SER UN BUEN DETECTIVE, PERO NO SOY SUFICIENTEMENTE FUERTE.”

La historia comienza con Batman en una misión de rescate de lo que él consideraba, rutina.

Una niña secuestrada, la cual habían abandonado en los viejos túneles de la ciudad a la espera de cobrar su rescate, Batman se las ingenia para llegar hasta ella, pero descubre que está atrapada en un pozo derrumbándose y llenándose de agua.

El problema es que la única entrada para salvarla, esta bloqueada por enormes rocas que superan la fuerza del murciélago, haciendo hasta lo imposible por lograr moverlas y salvar a la niña, la cual muere ahogada sin que Batman pudiera hacer nada. Hecho que lo destroza de una forma inimaginable al comprender que, pese a todos sus artilugios y entrenamiento, sigue teniendo límites como cualquier humano.

Tras informar que no pudo salvarla al padre de la chica, un científico, Batman descubre que lo que pedían por ella no era dinero, sino el trabajo de este mismo. Una pastilla milagrosa que aumenta las capacidades físicas de cualquiera más allá de la resistencia normal.



Misma que le es ofrecida al murciélago, quien claro las rechaza, pero que tras ser embestido y derrotado por aquellos que estuvieron detrás del secuestro, decide probar solo un par de esas píldoras, las cuales en efecto aumentan la fuerza, el vigor y la resistencia que jamás soñó con tener, pero iniciando una terrible caída en la adicción que esta generan.

ADICTO Y SIN CONTROL



En realidad, todo fue parte de un plan muy elaborado por parte de un general norteamericano que pretendía usar la droga en el como conejillo de indias y conocer a fondo sus resultados.

Las cosas se complican cuando Batman sufre el efecto principal de toda adicción de este tipo, la farmacodependencia.



Se aleja a su fiel mayordomo y amigo, Alfred Pennyworth y pone en peligro la vida de su aliado, Jim Gordon. Pues ahora no quiere renunciar a este potente medicamento, cosa que lo vuelve inestable y violento.

Finalmente, Batman comprende de mala manera cuando ataca a “inocentes” que lo está haciendo está mal y decide retomar el control de su vida, por lo que, en una medida desesperada, le pide a Alfred que lo encierre en la baticueva por un mes para sanar su adicción, emergiendo como un hombre nuevo y sano. Listo para una revancha.




UNA HISTORIA TENSA Y HUMANA

Escrita por Dennis O´Neil e ilustrada por Russel Braun, VENENO fue pensada con toda la intención de mostrar a que Batman es tan humano como cualquiera, aun con sus capacidades y preparación puede caer en el engaño que las drogas pueden causar, aun si estas son para un beneficio mayor como combatir al crimen.

La narración de O´Neil se esfuerza por dejarnos ver ese sentimiento de culpa del murciélago por no salvar a la chica, por sentir que no es tan fuerte como él siente que lo es y que sus límites impiden que logre llevar a cabo su lucha contra el crimen, esto con un arte sencillo pero eficaz y muchas veces, incomodo de ver.

Las escenas de Batman pidiendo por su dosis semanal, su descenso a la loca adicción ha sido un poco repudiadas por varios autores compañeros en DC a lo largo de los años. Aunque a muchos les gustó el cómic, la verdad es que ver a un ícono de la empresa como lo es Batman, ingerir pastillas de drogas, no fue muy agradable.



Por su parte, los lectores que leyeron la historia en su momento, inmediatamente la catalogaron de culto, pues, aunque no era la primera vez que se veía a un héroe consumir este tipo de fármacos (Speedy, compañero de Green Arrow por ejemplo ya lo había hecho) si fue la primer ocasión que muchos vieron un lado más humano y débil de su héroe favorito, entendiendo que no existe realmente un héroe del todo inmune a los peligros de la vida.



El día de hoy, este tema ya no es tan fuerte como lo fuera en su momento, pero sigue siendo recordado como uno de las mejores historias de DC en que no hubo necesidad de mostrarnos un super villano con ansias de conquista o destrucción, sino una adicción terrible que afecto al mejor detective del mundo de una forma que jamás creímos ver alguna vez.

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