La Ogresa de la Colonia Roma: Asesina y traficante de niños

Uno de los personajes más oscuros de la capital mexicana
Felícitas Sánchez Aguillón es el nombre de la mujer que fue bautizada con varios apodos, entre ellos, La Trituradora de Angelitos y La Espanta-cigüeñas, pero es mejor conocida como La Ogresa de la Colonia Roma debido a que sus víctimas eran bebés recién nacidos o niños.



Sánches Aguillón nació en Veracruz en el años 1890 y tuvo una vida dura, ya que se enfrentó a la pobreza y a la negligencia de su madre, este último factor siendo fundamental en sus futuras acciones. En su juventud logró graduarse de enfermería y comenzó a trabajar como partera y al mismo tiempo contrajo matrimonio y dio a luz a un par de gemelas.

Su pésima condición económica orilló a la pareja a vender a sus hijas, sin embargo su esposo terminó arrepintiéndose pero Felícitas llevó a cabo la venta de todos modos, por lo que su matrimonio acabó al poco tiempo.

Tras su divorcio, Aguillón se mudó a la Ciudad de México y rentó un departamento en la Colonia Roma, en donde comenzó un negocio en el que fungió como partera y además practicaba abortos clandestinos para mujeres de toda clase social y sin importar qué tan desarrollado estuviera el feto. Al poco tiempo, comenzó a traficar niños y bebés, razón por la que fue arrestada en dos ocasiones, de las cuales fue liberada tras pagar una muta.



Sus prácticas pronto comenzaron a crear problemas en la tubería del edificio, debido a que arrojaba tanto restos humanos como piezas de algodón (el cual es sabido que tapa cloacas) por el retrete, por lo que pronto se alió con un plomero, a quien sobornaba tanto por sus servicios como por su silencio.



Según los testimonios del plomero y de la misma Felícitas, ella mataba a los niños que no podía vender o los que sobrevivían a un proceso de aborto. Ella tendía a torturarlos al bañarlos con agua helada, alimentarlas esporádicamente y cuando lo hacía, les daba alimento caducado. Cuando quería deshacerse de ellos, los asfixiaba o golpeaba hasta matarlos y después los descuartizaba y echaba sus restos al retrete. Su amante, Alberto Covarrubias también era cómplice de sus crímenes.



No fue hasta el 8 de abril de 1941, cuando el dueño de una tienda ubicada en el edifico en donde vivía Felícitas decidió llamar a un plomero y a dos albañiles para que levantaran el piso para destapar manualmente una cloaca congestionada y descubrieron pedazos de carne putrefacta, pedazos de algodón y un cráneo humano, los cuales eran la razón por la que no circulaba el agua. Debido a su profesión, Sánchez fue la única sospechosa y fue arrestada junto con Covarrubias.



A finales del mes de abril, ella fue enjuiciada por los cargos de aborto, inhumación ilegal de restos humanos, delitos contra la salud pública y responsabilidad clínica y médica. Durante el juicio, las autoridades perdieron las pruebas de los crímenes, entre ellos el cráneo, por lo que sólo tuvo que pagar una multa para quedar en libertad. El 16 de junio de 1941, 'La Ogresa de la Colonia Roma' se suicidó debido al rechazo social que ella sufría, dejando a su hija en un orfanato y pasando a la historia como una de las asesinas más despiadadas e infames de México.



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