Los muñecos más macabros del cine

No a todo el mundo les gustan los muñecos y es que hay algo un tanto estremecedor e inquietante respecto a ellos, no siempre, pero muchas veces.

Poner esa aparente ternura e inocencia del muñeco con la idea de maldad puede ser muy efectivo y el cine lo ha logrado de una forma épica.

Estos son cinco muñecos de películas que nos quitan el sueño.

Brahms en El niño



La historia es fantástica, una mujer que llega como niñera para cuidar, se entera en ese momento, de un muñeco, que además está hecho a semejanza de una persona real, supuestamente muerta. Verlo aparecerse de la nada sin aparente explicación es como para dormir con un ojo abierto.

Slappy en Goosebumps



Su cara no es tan tenebrosa pero su actitud y planes macabros sí; y aunque las historias en las que aparece no son del todo aterradoras en serio, hay algo en un muñeco de ventrílocuo que tiene vida propia que resulta incómodo, en especial para lo que no gustan de este tipo de juguetes.

Billy en Saw



Ya de entrada su aspecto es un poco grotesco, pero verlo en un triciclo acercarse y hablar con las víctimas de Jigsaw, en plena situación de vida o muerte, es la cereza del pastel que completa ese escenario tétrico. A través de él Jigsaw se comunica, hay explicación, pero de todas formas.

Chucky en Chucky, el muñeco diabólico



El legendario muñeco que hizo que muchas generaciones no quisieran más este tipo de juguetes, la idea de una presencia cruel y asesina encapsulada en un pequeño objeto que debería ser un gran amigo de los niños, un muñeco, es un concepto maravillosamente horripilante.

Annabelle en El Conjuro y Annabelle



¿Cómo no tener pesadillas con una muñeca como Annabelle? Esos ojos, esa vestimenta, esa maldad pura que tiene dentro. La verdad que el gran aporte de estas sagas de terror de cine es un muñeco destinado a convertirse en un ícono de las historias de miedo.

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