Ferals, hombres lobo reclamando el terror

El cómic de terror ha pasado por muchos altibajos en los últimos años, en su mayoría por la saturación de tópicos como los zombis o finales apocalípticos del mundo que siempre recurrían a elementos, más que básicos o clásicos, eran clichés de otros cómics, el cine, la televisión y siempre con una calidad argumental o visual que variaba según las mentes creativas detrás de cada proyecto. Y si a eso le agregamos desgraciadamente, la corrupción de tópicos literarios en varios medios dejando a un lado el horror, el gore y la violencia y cambiándolos por romances, temas juveniles y crisis existenciales, dedicando todo un genero como lo es el terror, a un sólo grupo selecto de los lectores y olvidando al resto. Si, hablamos de las obras de Stephanie Mayer que tanto daño hicieron al concepto de los vampiros y hombres lobo. Afortunadamente, autores como el mismo Guillermo del Toro y su saga “Nocturna” han reivindicado al Vampiro en su lugar como una criatura sobrenatural digna de temer y esta vez, hablaremos del otro lado de la balanza, de los Hombres Lobo reclamando su lugar como bestias insaciables y violentas, esto es FERALS.



Instinto de supervivencia como cualquier bestia, así de simple



Todo marchaba bien en la tranquila comunidad de Cypress, un lugar relativamente pacífico y en paz con la mayoría de sus habitantes, o al menos así lo vio el oficial Dale Chesnutt hasta ser promovido de rango en la policía y quien no veía gran problema con el cargo, hasta que comienzan a suceder homicidios sangrientos por la ciudad rural, primero algunos animales descuartizados para dar paso a la muerte de diferentes personas que han sido desolladas por algún animal salvaje, cosa que demuestran los cadáveres al aparecer con menos partes de sus cuerpos y con la evidencia de que garras y colmillos fueron las causas de las muertes. Las cosas comienzan a complicarse para el oficial Dale cuando los ataques que se le atribuía a un animal salvaje, terminan siendo señalados a un monstruo propio de la ficción y que es bastante real, un hombre lobo o licántropo propiamente dicho. Así es, mitad humanos mitad monstruos caninos, quienes al parecer no solo buscan saciar su sed de sangre, sino que hacen lo que hacen por una razón, protegerse del inminente avance del hombre moderno a ser el dueño absoluto de sus tierras y evitar la amenaza de la extinción, atacando a quienes consideran, enemigos naturales. Todo se complica para Dale cuando su familia es atacada y se vuelve el objetivo de estos seres, quienes casualmente, coinciden en ataques desde que Dale conoció a una misteriosa y hermosa mujer que ha fijado su interés en él y de la cual, el mismo oficial no puede sacar de su mente, volviéndose una extraña obsesión.




Una historia sencilla, pero aplaudida



Ferals es escrita por David Lapham, quien ya tiene algo de experiencia en el cómic de género de horror, pero esta vez esta en total libertad creativa de hacer lo que le plazca con los personajes. Retomando un clásico del genero como lo es el hombre lobo común, Lapham recurre a varios conceptos propios de los cómics independientes de los años 50 que usaban un guión muy sencillo y sin complicaciones, pero dejando todo en los personajes y su entorno, en este caso es justo lo que hace que el lector quede enganchando desde el primer numero de la serie, al tener una historia ligera en argumento, pero cargada de elementos narrativos que llenan todo lo demás. Violencia, Gore, suspenso, terror y sexo, Lapham no se limitó en lo absoluto, pero sin descuidar la historia. El arte corre a cargo de Gabriel Andrade, quien, al trabajar en el ámbito independiente de la industria del cómic, no tuvo tampoco temor a la censura en el momento de plasmar las ideas de Lapham con sus lápices. El título ha sido sumamente elogiado por los fanáticos y algunos críticos, incluso por creativos activos de las editoriales MARVEL y DC, esta última incluso dejando la puerta abierta para ambos creativos cuando lo deseen.



Contra Stephenie Meyer



Un dato que llamó la atención de esta obra y le ayudó en la publicidad necesaria para sobresalir, fue una serie de controversiales comentarios en redes sociales que un airado grupo de fanáticas en Estados Unidos le hizo llegar a los autores, en su mayoría criticándolos de haber “corrompido” el concepto de hombre lobo que muchas conocieron gracias a la obra literaria Crepúsculo. Lo que muchas de estas personas tal vez desconocían, es que la autora de dicho libro, Stephanie Meyer, no es ni de lejos la creadora en la ficción de dichos seres. Lo que causó que muchas personas voltearan a ver este cómic fueron comentarios hechos por otros escritores de cómics como Garth Ennis, quien dio publicidad gratuita a la obra al decir que: “Por fin vemos de nuevo a estos seres que han amanerado tanto tal y como son, no como esos perros de peluche con cuerpos perfectos de portadas para fitness llorones.” Pese a las opiniones a favor o en contra, es cierto que estos personajes son muy diferentes a aquella versión rosa de Meyer, estos son de hecho para un público que ama más la sangre y el terror, que quieren reencontrarse con un genero gastado pero que aun tiene mucho que dar y bien manejado, puede dar una grata sorpresa.


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