Las fotografías de una foca con una antena causan confusión

Pero la NASA tiene una sencilla explicación
La fotografía de una foca con una antena puesta en su cabeza, imagen tomada en la isla Kerguelen, en Antártida, causó extrañeza entre internautas, sin embargo, tiene una explicación científica.

La foca ayudó a recopilar datos sobre la transferencia del calor a través de las capas marinas y cómo eso podría cambiar los modelos climáticos conocidos.

Lia Siegelman, científica visitante en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, fue quien equipó a la foca con un sensor y un par de antenas. Durante tres meses, la foca envió la información para su análisis mientras nadaba a través de las aguas de la corriente Circumpolar Antártica. Recorrió en ese tiempo unos 4,800 kilómetros, mientras buceaba hasta a mil metros de profundidad.

Además, tampoco es la única foca, ni animal que ayuda a los investigadores a recopilar datos, aunque en su caso, permitió tener una visión sobre estas corrientes de agua, un territorio desconocido y de otra forma inaccesible para el hombre.

El resultado del estudio fue publicado en la revista Nature Geoscience y explica que el calor se mueve desde el interior del océano al regresar a la superficie a través de remolinos. Previamente lo que se creía era que el calor se transporta desde la superficie del océano hasta las profundidades. “Espero que este [resultado] aliente a los físicos y biólogos a usar esos datos de las focas”, dijo Siegelman en un comunicado.

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