CHEW, Bon apetit al crimen

¿Qué dijeron algunos directivos en DC Comics cuando vieron que la propuesta que rechazaron al escritor John Layman fue altamente aclamada por los fanáticos en Image Comics? No lo sabremos con certeza, pero de que se dieron de topes contra el escritorio, no cabe duda. Chew, un cómic de corte policíaco con una buena dosis de humor negro y critica social, de esos que te engañan en un primer vistazo por que el arte, generalmente, no suele ser muy serio o por que bien, ya conoces algo del autor y colaboradores y no te sentó del todo bien o simplemente, no es lo que buscas en un cómic. Pero una vez que te adentras a degustar su guión y arte, es probable que termine gustándote por su premisa, original, disparatada y algo jocosa, las aventuras del detective psíquico Tony Chu.



Un don que nadie quiere, mucho menos un policía



En un presente paralelo, el mundo ha cambiado drásticamente en lo que respecta a las practicas culinarias que requieren carne blanca de pollo, pavo o cualquier ave. Una extraña pandemia aviar se desató sobre el mundo y ha puesto a la sociedad entera en estado de alerta de esa extraña enfermedad que sólo afecta al comer carne de aves, pero las “limpias” ahora se han vuelto más cotizadas que toda la droga del mundo, lo que obliga al gobierno norteamericano a evolucionar su división de la DEA, en una nueva agencia especial en contra del trafico de alimentos. Algo que suena sencillo y hasta algo cómico, pero dadas las muertes y guerras civiles que se desataron, dejó de ser gracioso para el detective de homicidios Tony Chu, dedicado oficial del departamento de Filadelfia y reasignado a dicha división, el cual fue escogido por una razón. Sus habilidades Cebopatas, es decir, tiene el don psíquico de sentir y ver el origen de todo lo que come. Descifrando crimines muy difíciles gracias a eso, lo que le ha dado el respeto y confianza de muchos en la policía y el gobierno, pero que ignoran la peor parte de ese don. Tony ha mordido cadáveres, lamido sangre y chupado órganos de víctimas para dar con sus asesinos, así como sentir los últimos segundos de vida de cada vaca, pescado, cerdo o incluso plantas, antes de convertirse en comida. Lo que lo ha obligado a una dieta estricta de remolachas, el único alimento que no le afecta a su poder y, por ende, no lo hace entrar en locura. Tony no quiere más este don, pero ahora más que nunca lo necesitara cuando descubra que alguien entre los suyos, pueda estar detrás del tráfico de aves y además, de los responsables de la enfermedad aviar que esta propagada por el mundo.



Un tema inusual para un cómic muy inusual



John Layman, escritor del cómic, sabía que la premisa de esta historieta sería por demás disparatada y que probablemente pocas personas le darían el visto bueno, especialmente alguien en DC y su subsello VERTIGO, por lo que prefirió buscar un campo más amable y abierto como lo es la editorial Image en su sección para cómics de autor. Irónicamente y después de 60 números a lo largo de 7 años, esas mismas personas que le negaron ayuda en el proyecto, ahora se “tragan” sus palabras. Chew es un cómic sorpresivo, con un guión perfectamente tratado con la seriedad necesaria para un argumento que, a cualquiera, le suene demasiado cómico, pero aun cuando la obra tiene sus dotes de humor, en ningún momento pierde el tono policíaco o aventurero. Se desarrolla desde cero y conforme avanza la historia, el personaje de Chu evoluciona con la misma. Pasando de ser un policía amargado por su don, a sentirse con la responsabilidad de ser uno con su trabajo y de paso, volverse una suerte de héroe para el resto del mundo.



El cómic hace varias referencias a criticas sobre el consumismo exagerado y las cadenas de comida rápida, así como burlas al sistema de Estados Unidos en su lucha contra las drogas, aquí con pollos, de cómo aves a veces, el propio gobierno permite que esas cosas pasen para que sus agencias tengan sentido de existir. Hay momentos para reír, otras para pensar, pero CHEW logra atrapar a la audiencia desde el primer cómic, sin pretensiones o profundos argumentos, solo una excelente comedia negra policíaca con giros algo, raros. En nuestro idioma es fácil de encontrar en números recopilatorios y sueltos, perfectos para sacudirse un rato a tanto superhéroe de Marvel o DC.




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