¿Qué dice la ciencia sobre las presencias fantasmales?

Los “puntos fríos” que sólo pueden significar una cosa
Creer que existen fantasmas o que cualquier suceso u otro ente paranormal existe es una cosa, pero sentir que algo se manifiesta justo en el lugar donde estás y no lo hace de la forma más común y amigable, es otra por mucho escalofriante.

Y no hablamos precisamente de un ente fantasmal, que pueda apreciarse por lo menos como una mancha difuminada, sino sentir su presencia por el cambio de temperatura en el entorno donde se encuentra una persona.

Los creyentes de lo paranormal aseguran haber experimentado este tipo de sucesos cuando se encuentran investigando un lugar. Creen que se trata de un fantasma que se está alimentando de energía y por ello disminuye la temperatura de un lugar, un fenómeno al que llaman “punto frío”.

¿Qué dice la ciencia al respecto?





Las casas encantadas (o embrujadas) tienen ese aspecto que dejarían helado a más de uno sin ni siquiera pisar dentro del sitio. Los investigadores paranormales dicen atreverse a investigar, pero no tienen nada de qué preocuparse, ya que ahí no hay más que un sitio aparentemente tranquilo.

Entrar e invocar al ente que ocupa ese sitio y de repente sentir un cambio en la temperatura del ambiente no es nada usual, pero tampoco algo paranormal. En realidad, se trataría de una corriente de aire que podría entrar por cualquier lugar: desde una ventana hasta una chimenea.

La corriente chocaría con la piel cuando atravesara el cuerpo y por eso el ambiente se sentiría frío o helado. Uno pensaría que un fantasma se está alimentando de energía, sin embargo, al dar unos cuantos pasos hacia un lado, el frío se deja de sentir y es allí cuando tenemos una explicación lógica.

¿Y eso es todo?





Claro que no, pues seguramente te preguntaste qué pasaría si el lugar estuviera completamente cerrado. Sería imposible que una corriente de aire ingresara al lugar, pero no que el ambiente se sintiera más frío. ¿Por qué? La respuesta te parecerá extraña a la vez que lógica, pero al fin y al cabo es algo que sucede todos los días.

La temperatura de un lugar puede variar porque los objetos que hay en él tienen su propia temperatura y lo que hacen es perder calor intercambiándolo. Además, la humedad del lugar influiría, ya que la mayoría de casas encantadas se sienten frías cuando la humedad sube al techo y el aire seco se mantiene abajo y choca con la piel de las personas.


Quizá esto tenga sentido para más de uno, pero otros podrían suponer que las presencias fantasmales son reales, sobre todo en tiempo de frío. Cual sea tu creencia, te invitamos a compartir lo que piensas.

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