¿Por qué nos ‘chillan’ los ojos y la nariz al comer chile?

Todo es culpa del mecanismo de defensa de nuestro cuerpo.
El mexicano se siente bien ‘machín’ porque come chile a más no poder y se aguanta el picor más agraviante de todos, hasta que un día termina en el hospital, con todo y su hospitalización, que por cierto, nada tiene qué ver con la extirpación del apéndice. El estómago lo resiente, pero también el rostro, los ojos y la nariz.

Comer chile es sinónimo de ‘chillar’ por los ojos y la nariz, ésta última vía la menos indicada, por supuesto. Cuando comemos algo que nos pica sucede algo extraño en nuestro cuerpo que, por culpa de un mecanismo de defensa, nos hace quedar en ridículo cuando empezamos a soplar aire por la boca, lágrimas por los ojos y moquillo por la nariz.



La verdad es que la ciencia tiene una explicación interesante a esto. La secreción de fluidos es por culpa de dos componentes químicos del chile, la capsaicina y el isotiocianato de alilo, los cuales irritan las membranas internas de la piel y de la mucosa nasal. Los fluidos secretados servirán para humedecer las zonas irritadas, siendo ésta la respuesta de nuestro cuerpo.

El cerebro emite una señal de peligro cuando la capsaicina entra en contacto con las terminales nerviosas de la boca y lengua, lo cual provoca la aceleración del ritmo cardíaco, la generación de adrenalina, que los vasos sanguíneos se dilaten o expandan y, con todo esto, nuestro rostro, los ojos y la nariz se pinten de color rojo.

Por otra parte, nuestro mecanismo de defensa libera endorfinas que tienen como objetivo reducir el dolor provocado por el picor del chile. Sin embargo, en lugar de interpretarlo como un alivio, sentimos placer y no dejamos de comer picantes, al menos hasta que la mucosa se inflama y somos incapaces de respirar.



Erróneamente se cree que tomar agua puede contrarrestar el efecto del chile en la boca, un ardor provocado por la capsaicina que no se disuelve con agua. En realidad, se recomienda tomar leche porque contiene caseína, una proteína que ayuda a descomponer la sustancia que provoca la irritación de las membranas.

Ahora que ya sabes por qué chorreas por los ojos y la nariz cuando estás comiendo algo picante, qué te parece si pones a prueba tu gusto y comes un poco de chile serrano. Si te atreves, prueba un poco de leche y, si sobrevives, comparte con nosotros tu experiencia. Al fin y al cabo te gusta el chile.

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