Carta anónima: confesiones de un geek víctima de bullying

No tienes idea del daño que me causas con tus palabras.
Por años he sido un chico tranquilo que no se molesta por lo que hay a su alrededor, porque nada fuera de mi mundo es más importante. Si algo está bien dentro de mi, lo que haga estará bien igual. Tampoco podría negar que soy un poco presuntuoso o que mis acciones a veces molestan sin querer, pero saben no siempre es con esa intención.

Soy este tipo de persona que quiere compartir con el mundo el conocimiento, ya que muchos ignoran que está a su alcance. No pierdo nada al compartirles lo que sé, porque me gusta hacerlo y siento algo agradable cuando lo hago. Casi siempre sobre cosas y situaciones que tienen qué ver con la tecnología, frikiadas y, a veces, también un poco de ciencia.

Me agrada que las personas escuchen lo que digo y lean lo que escribo, sobre todo cuando preguntan o piden mi ayuda. Sentirse útil es más que placentero, aunque muchas veces no pase del momento. También sé que no lo sé todo, y eso está “wow”, pero si no te interesa lo que digo, pienso o escribo, ¿por qué me atacas pidiéndome que me detenga?

“Tú no sabes nada”, “lo que dices es mentira”



Así como hay personas que quieren saber la opinión de un chico geek, al que por cierto pocas veces agradecen y hacen caso, hay otras que pasan el umbral de lo que es una crítica y las palabras que ni siquiera pueden disimular el desprecio, porque sólo lo hacen por molestar. Y a quién le importa lo que digan, pues está demás, aunque a veces se aprende de ello.

Cuando alguien suelta “me da cuerda”, como dicen algunos compañeros de clase, percibo la atención de algunos y el “cállate” de otros. Curiosamente, ese tipo de personas que piden mi silencio son las menos indicadas para aportar una opinión, y yo sé por qué. Como siempre, hago como que no escucho y me guardo la molestia haciendo cara de “ash”.

Lo peor sucede cuando muy al fondo se escucha el típico comentario diciendo que “no se nada” y que “todo lo que digo es mentira” o “no porque lo digas es cierto”, como si pudieran comprobar lo contrario. Suena a juego de niños por mutua interacción, pero aunque no parezca esas palabras hieren y golpean ligeramente tu autoestima.

La próxima vez no pidas mi opinión



Y suele pasar que alguien pide tu opinión y esa es la misma persona que después te critica o intenta humillarte. Igual, considero si la persona es así con los demás o sólo conmigo, para luego defenderme y tomar las cosas en serio. Poner un alto verbal será el primer paso, pero supongo que habrá perdido una valiosa opinión.

Eso sí, habemos personas en la escuela que nos entendemos, al hablar de cosas sobre cultura geek, uno que otro comentario sobre la tecnología, el cine, el espacio, pero como no hablamos de “pedas” y no tratamos con fiesteros intentan apartarnos. La verdad, resulta extraño cuando alguien que nunca ha platicado contigo llegue un día y pida tu opinión sobre algo que sabes.

Para el infortunio de su servidor, el gusto dura muy poco y se percibe la falta de agradecimiento, sin generalizar. Y cuando entre amigos hablamos de cosas que nos gustan, el maullido quejumbroso de los otros compañeros no se hace esperar. Yo sé que se puede ignorar, pero tampoco quiero caerles mal.

Supongo que debo madurar.




Es por esa razón que yo mismo me busqué que otros se atrevieran a hacerme menos con sus comentarios, que al principio parecían un juego y, como jamás me defendí, se empezaron a volver una costumbre. Antes no me aguantaba y respondía con términos que sabía no entenderían, pero no era la misma satisfacción que cuando alguien entiende tus insultos.

En fin, últimamente se han tomado muy a pecho que no les hable y sólo me pregunten por cosas que puedo responder antes de que me pregunten, porque hasta eso les he hecho favores. Después de todo, saber algo que otros ignoran no es un crimen, y yo tampoco tengo el derecho a hacerlos sentir inferiores.

Ahora entiendo lo que sucede realmente: siempre que hablaba sobre cosas que me gustan, como el geek que soy, hacía que otros a mi alrededor se sintieran menos. Tal vez yo debería disculparme con ellos, o tal vez no. Seguro que es la mejor manera de responder al bullying psicológico que me han hecho, porque no dejaré de hacerlo.

Ya puedes pedir mi opinión de nuevo.

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